Ayer, domingo 29 de junio, una cuarentena de aficionados nos juntamos en el bar de Paco para presenciar cómo la selección española destrozaba a la alemana. Y mientras el cielo amenazaba con desplomarse sobre nuestras cabezas se rompieron años de lloros, frustraciones y mala suerte.
Vimos cómo España se proclamaba campeona de Europa.
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